viernes, 12 de agosto de 2011

Embarazadas por Sendero

Teresa, forzada a procrear tres niños senderistas.



Cómo los dirigentes senderistas del valle de los ríos Apurimac y Ene (Vrae) embarazan a mujeres cautivas para reproducir niños destinados a la guerra. El revelador testimonio de Teresa, rescatada por las tropas del Ejército en un campamento terrorista en las alturas de Junín.


Por Isabel del Pilar López, desde la base militar de Pichari.



Pichari, La Convención, Cusco. Solo sabe que se llama Teresa. Nunca le dijeron cuál es su apellido, quiénes son sus padres, de dónde viene. Lo único que recuerda es que toda su vida transcurrió en un campamento donde mandaban unos hombres armados. A ella le enseñaron nada más que a obedecer. Por ejemplo, a tener sexo con uno de los jefes de la organización que controlaban el lugar. Teresa, de aproximadamente 22 años, recién supo cuál era su función cuando las fuerzas especiales del Ejército irrumpieron en el campamento donde vivía. Su misión era reproducir más terroristas.

Teresa recién ha comenzado a comprenderlo todo.


La instruyeron a que si en algún momento los militares incursionaban en el lugar, escapara con todas sus fuerzas y evitara que la atraparan, porque si eso ocurría, le sacarían toda la información y luego la eliminarían. Por eso, cuando llegó ese momento, no se movió. Los militares la detuvieron junto a una pareja de ancianos, otra joven con problemas mentales y un niño de tres años. Era su hijo.

Teresa había sido detenida como parte de la “Operación Gurka”, diseñada para apresar a los jefes de Sendero Luminoso en el valle de los ríos Apurimac y Ene (Vrae). En esa zona inhóspita el veterano senderista Víctor Quispe Palomino , de 51 años, se resiste a abandonar la lucha armada que inició su organización en 1980 y concluyó en 1992, pero que él ha retomado con su propio “ejército”.

Teresa conoce las entrañas de la agrupación de Quispe, la lógica de su perverso sistema de funcionamiento, porque ella fue una pieza más. La usaron como una tuera de una máquina inventada por alguien que pretende crear una sociedad basada en una forma de esclavitud.

Los oficiales del Ejército quedaron sorprendidos con la historia de Teresa, secuestrada desde niña en un campamento senderista y obligada a procrear los hijos de los líderes para que en el futuro tomen la posta y continúen con la guerra. Eso sucede con el propio Víctor Quispe. Es hijo de un dirigente senderista muerto en combate. A su vez, el cabecilla terrorista cuando nació su hijo mayor lo crió en un campamento y lo formó como senderista militarizado, hasta que escapó solo hace unos meses.

Teresa (a la derecha) y otra mujer rescatada por el Ejército.
Un efectivo carga a su niño de tres años. Ella lleva puesto el uniforme senderista.



Teresa mide 1 metro 50. Su cabello es corto; su piel, trigueña. Tiene unos ojos grandes de color negro en los que asoman sombras de tristeza, sufrimiento y miedo. Cuando le preguntan algo y no sabe qué contestar, mira de forma coqueta, se ríe e intenta decir algo. Sus maltrechas manos reflejan el maltrato que ha sufrido durante estos años en cautiverio.

“No recuerdo cuándo me llevaron al campamento. No sé. Yo era solo chiquita, muy chiquita. Cargada me llevaron”, dijo.

De acuerdo con fuentes del Comando Especial del Vrae, que se encarga de las operaciones militares contra Sendero Luminoso, Teresa vivía con su familia en Puerto Ocopa, en Satipo, región Junín. Con engaños la condujeron a una “base” terrorista donde los niños son adoctrinados y adiestrados militarmente. Pero como niña, a ella le dieron otra función: reproducir más niños destinados a ser formados como terroristas. A Teresa la encontraron en un poblado conocido como Carhuamayo, en las alturas de Junín, área aledaña de acceso al Vrae.

“No recuerdo cuándo fue pero en una reunión de los jefes de la organización uno le dijo a otro que había llegado de visita al campamento: ‘Mira, aquí hay una soltera”, dirigiéndose a mí. ‘Asúmete con ella’, le ordenaron. Él se me acercó, lo ‘atendí’ y me embarazó”, relató Teresa. Por supuesto, a ella no le preguntaron si deseaba tener un bebé. Solo tuvo que acatar el mandato.


LA LÓGICA DEL TERROR


Ella lo llama “esposo”. Dice que lo conoce sólo como “Mario”. Inteligencia militar ha determinado que se trata de uno de los lugartenientes de Orlando Borda Casafranca, más conocido como camarada “Alipio”. Teresa sabe ahora que por “Mario” las autoridades ofrecen una recompensa de 500 mil soles a cambio de información que facilite su captura.

“En el campamento, varias veces intenté comunicarse con él por una radio de frecuencia baja. Pero, cuando lo hacía, lo escuchaba de mal humor: ‘¿Para qué llamas? ¿Acaso te he mandado llamar?’, me decía”, relató Teresa.

El Ejército estuvo muy cerca de atrapar a “Alipio” y a “Mario” con la operación “Gurka”, que se produjo el 31 de marzo de este año. Pocas semanas antes, había visita el campamento donde se encontraba Teresa. “Menos de dos meses antes ‘Alipio’ y ‘Mario’ llegaron al campamento para una reunión con ‘César’, el jefe del lugar”, declaró.

El campamento en el que se encontraba cautiva Teresa se obligaba a todos a trabajar durante todo el día en cultivos de “pituca” y “fariña” para alimentar a las columnas terroristas. El encargado del lugar era el camarada “César”, más conocido como “El Viejo”, quien también se encargaba de la producción de hoja de coca destinada para el narcotráfico. Su mujer, Nelly, "La Vieja", lo secundaba en sus crueldades con las mujeres y niños.


El camarada "César", más conocido como el malvado "El Viejo".


"No conocíamos otra cosa que ‘pituca’ y ‘fariña’. Nos daban de comer dos veces al día. Una, en la mañana, muy temprano, y luego en la noche. El resto del día trabajábamos solamente tomando agua durante la jornada. Nunca nos daban dinero, ni un sol. ‘¿Para qué quieres plata? ¿Dónde la vas a gastar?’, me decían”, narró Teresa.

“No sabíamos lo que era ni arroz ni fideos. Es cierto, escuchamos hablar de estos alimentos, pero en el campamento nunca los probamos. Si había algo extra era alguna verdura, maíz o yuca. Es que nosotros éramos parte de la ‘masa’, a los que obligaban a trabajar”, añadió.


DESPRECIO POR LOS NIÑOS


“En el campamento también estaban los ‘mandos’. A diferencia de la ‘masa’, ellos comían otra cosa. Comen y de lo mejor. Comen carne, arroz, fideos. Nosotros, si queríamos comer una ‘pepa’ (almendra), lo hacíamos a escondidas. Si nos descubría ‘El Viejo’, nos castigaba. Nos decía: ‘La almendra tiene grasa, si la comes, te va a engrasar el cerebro’. Por eso los niños están todo el tiempo flaquitos. Cuando se enferman, solo usan hierbas. ‘Con eso es suficiente, con eso se curan’, nos indicaba ‘El Viejo’ o su mujer, declaró Teresa.



Otro personaje del horror, la camarada "Nelly", mujer de "El Viejo".

Como era de esperarse, en semejantes condiciones de alimentación, salubridad e higiene, los menores de edad morían, Teresa vio a varios quedar sin vida. Morían tanto los pequeños, los bebés, como los “pioneros”, los niños que desde los cuatro años de edad son instruidos en “escuelas populares” con lecciones de Marx, Lenin y Mao.

“He visto que ‘El Viejo’ ha enterrado a varios recién nacidos. Pero también a ‘pioneros’, a niños un poco más grandes. Por enfermedad, por hambre… Antes que nos rescataran, una niña había muerto. Era una ‘pionerita’”, confió Teresa, esta vez sin contener el llanto.

Conocida como la camarada “Olga”, es la encargada de la organización de las mujeres y niños de los campamentos senderistas. Teresa llegó a tener tres hijos del camarada “Mario”. No recuerda sus edades. Con los dedos de la mano, Teresa, que no sabe ni leer ni escribir, saca más o menos la cuenta. El mayor tendría nueve años, el segundo seis y el último unos tres años.

“Un día llegó la camarada ‘Olga’ y digo que el primero y el segundo ya tenían edad de ‘pioneritos’ y que era necesario llevarlos a ‘estudiar’. Los mandaron para la selva. Desde entonces no sé nada de ellos. Me quedé con el chiquito”, relató Teresa.

“A cualquier pregunta que hacíamos, respondían, ‘Olga’, ‘El Viejo’ o cualquiera que mandaba: ‘Estamos en guerra’. Nada más”, recordó.

Teresa, en varias oportunidades, dijo a sus compañeras que en lugar de estar sufriendo, debían intentar escapar. Dichas palabras llegaron a oídos de los senderistas, quienes la amenazaron. El Ejército la detuvo junto con “El Viejo” y su mujer. Parece una pareja adorable de ancianos, pero es muy cruel.

“Está bien que haya caído preso ‘El Viejo’. Es la hora que pague porque es el que nos hacía trabajar, no nos daba de comer, nos maltrataba todo el tiempo. Es muy malo”, dijo Teresa.

El número dos del Comando Especial del Vrae, el general de brigada Felipe Aguilar Vizcarra, destacó la importancia del caso de Teresa. “Nos permite conocer las entrañas de una organización terrorista que se sustenta en la esclavitud de mujeres y niños porque se les niega el acceso a la civilización. Los mantienen aislados, marginados, para que no se escapen de la organización”, dijo.

En este campamento la consigna era que las mujeres se embarazaran lo más rápido posible para tener la mayor cantidad de niños. ¿Para qué? Para luego llevarlos a otros campamentos y adoctrinarlos con ideología narcoterrorista, criándolos desafectos, sanguinarios”, explicó el oficial.

Sin embargo, el caso de Teresa no es el único. Hay otras mujeres a los que se les obliga a embarazarse por los jefes terroristas.

“A las jóvenes y niñas en edad fértil las conminan a actuar como reproductoras. Es decir, las embarazan forzadamente y, una vez que dan a luz a una nueva criatura, pasan otra vez al ‘área de reproducción’, en la que nuevamente son embarazadas. El ciclo termina cuando el útero no da más. Así, cuando ya no les sirven, simplemente, viven en exclusión total”, expresó el general Felipe Aguilar.


Armamento encontrado en el campamento donde estaba cautiva Teresa.

“La camarada ‘Olga’ es la que se encarga de los niños. Por una parte, los secuestra de los pueblos y comunidades nativas, y a los hijos de los terroristas, los concentra en un campamento de adoctrinamiento para convertirlos en ‘pioneros’. Esa es su labor”, apuntó.

Ahora, para Teresa, la vida es una sorpresa. Ha descubierto, por ejemplo, la alegría.

“La camarada ‘Olga’ nunca va a salir de allí. Se va a morir en el monte, en su ley. Solo nos enseñaba política y nos obligaba a trabajar. Ahora nosotros estamos alegres. Ella que se muera allá en el monte, yo ya nunca regreso”, dijo Teresa, acariciando a su niño de tres años: “Ella no sabe que yo estoy alegre”.

Al centro, Teresa, junto a su niño de tres años, y
una de las mujeres rescatadas que sufre retardo mental.


LA AUTORA

Isabel del Pilar López inició la investigación en Lima sobre niños rescatados de los campamentos de Sendero Luminoso en el Vrae. Durante las entrevistas encontró la información relacionada a mujeres secuestradas por los terroristas que luego eran obligadas a embarazarse de los dirigentes para procrear niños que luego serían formados como militantes. La búsqueda del caso la llevó hasta la base del Comando Especial del Vrae, en Pichari, Cusco, hasta donde llegó por su cuenta y riesgo.

viernes, 2 de abril de 2010

HISTORIA SECRETA
DE UNA ENTREVISTA


Por Tanús Simons y María Gracia Valle.

Muchos hablan de la famosa entrevista que le hizo Alfonso Tealdo a Orson Welles, pero es muy difícil encontrar a alguien que tenga una copia del artículo, recuerde el contenido del diálogo o sepa con certeza la fecha exacta de la publicación. Ni siquiera la familia de Tealdo guarda un recorte del legendario encuentro entre el periodista peruano y e cineasta estadounidense que tuvo como escenario el bar del Hotel Bolívar. Incluso hay quienes afirman que en realidad Alfonso Tealdo no llegó a escribir la entrevista porque se bebió tantas copas de pisco sour con el director de “Ciudadano Kane” (1941), que olvidó lo que conversó con él. Hoy sabemos que esa versión no es cierta.

























La famosa entrevista de Tealdo a Welles, 5 de agosto de 1942.


El diálogo sí se produjo y lo publicó el diario “La Prensa” el cinco de agosto de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, con el sencillo título de “Con Orson Welles”. Para garantizar la veracidad de la entrevista, Tealdo publicó una fotografía del cineasta y un autógrafo que dice: “For La Prensa with every good wish. Sincerily, Orson Welles” (Para La Prensa con los mejores deseos. Sinceramente, Orson Welles”. Si consumieron pisco sour, aparentemente no fueron muchas rondas porque Tealdo consiguió que su entrevistado le respondiera las preguntas ue formuló. Además, logró que testificara con su puño y letra que había conversado con él.

George Orson Welles (1915-1985) no llegó a Lima a rodar una película ni mucho menos. Venía de Río de Janeiro, donde se embarcó en un proyecto para filmar un documental sobre el carnaval, en parte por encargo del gobierno de los Estados Unidos que buscaba una acercamiento con los países latinoamericanos, en parte interesado por el fenómeno de la samba que movilizaba a millones de brasileños. Pero la aventura resultó un fracaso. “No me gustó”, le dijo a Peter Bogdanovich, en una entrevista que aparece en el libro “Ciudadano Welles”: “Me encanta la samba pero no quiero irme a vivir a América del Sur, la parte del mundo que ocupa el último lugar entre mis preferencias”. Curiosamente, había venido América del Sur por encargo de las autoridades de Washington para filmar películas con el propósito de atraer a los norteamericanos hacia esta parte del continente (ver la entrevista completa al final).

Alfonso Tealdo estaba muy bien informado sobre Welles, y no sólo respecto a su carrera cinematográfica, que arrancó con el clásico “Ciudadano Kane", que estreñó un año antes de venir a América del Sur. Además, el periodista peruano sabía que Orson Welles era una celebridad desde que el 30 de octubre de 1938 emitió desde una radioemisora de Nueva York una adaptación del libro de Herbert George Welles, “La guerra de los mundos”, como si se tratara de un reporte noticioso, lo que hizo creer a los espantados radioyentes que los extraterrestres habían invadido el planeta. Por eso, Tealdo comenzó así la entrevista:

“¡Orson Welles! El hombre que hizo temblar a Nueva York. Aquí está, señores.

“—Whisky and soda?

“--¡No! Peruvian drink.

“--¡Pisco sour!

“Trago peruano”.

El director estadounidense en ese momento era conocido porque detestaba a la prensa y a los periodistas. Sin embargo, Tealdo había conseguido entrevistarlo y tomarse algunos tragos con él. El periodista dominaba el inglés, así que eso pudo haberlo ayudado mucho para acercarse a Welles, aunque también debe haber contribuido mucho que Tealdo supiera que el director de “El Extraño” (1945) tenía debilidad por las bebidas espirituosas y exóticas, como el pisco sour.

“No sé cómo hizo mi padre para conseguir la entrevista. Debió ser porque es muy insistente y caía bien a todo el mundo”, explica Ana Rosa Tealdo, la hija mayor del periodista: “Él me contó que le pareció que Welles le pareció una persona maravillosa”.
























La prueba: detalle de la dedicatoria de Welles a Tealdo.

Lourdes de Rivero, la viuda de Alfonso Tealdo, relató que luego de la entrevista con Orson Welles, a pesar de las copas que tenía encima, cumplió con entregarla a “La Prensa”. “Cuando despertó al día siguiente, Alfonso creyó que se había olvidado de escribirla. Salió a comprar el periódico como era su costumbre y se dio con la sorpresa de encontrar su entrevista publicada. Había bebido tanto con Orson Welles, que había olvidado que al salir del hotel Bolívar se dirigió a ‘La Prensa’ para pasar a limpio la entrevista”.


Julio Higashi, amigo, compañero de trabajo y cómplice de bohemias de Alfonso Tealdo en “La Prensa”, dijo que se había inventado muchas historias sobre el afamado diálogo con Welles. “Muchos hablan de esa entrevista pero muy pocos la ha leído, por eso circulan demasias especulaciones sobre cómo la consiguió”, declaró: “Yo creo que esa insistencia con la que Alfonso se afanaba para obtener lo que se proponía fue decisiva para abordar a Welles. Era un periodista muy preocupado por tener toda la información necesaria sobre su entrevistado. Desde el primer día que sabía que entrevistaría a alguien, se empapaba al máximo del tema. Hacía un seguimiento a fondo del personaje, no quería que lo sorprendieran con algún dato que no sabía”.

No se trata de una entrevista común y corriente de pregunta y respuesta. Debido a la dimensión de Orson Welles, Tealdo anotó cortas pero eficaces pinceladas descriptivas de su entrevistado, lo que permite al lector sentir como si tuviera al frente al director de cine.

“Saco azul a rayas blancas, pantalones plomos, camisa blanca a rayas negras, corbata roja. Igual a todos. Aire mongólico en los ojos. Acciona como un títere. Pro no es un títere. Es un hombre excepcional. Profundamente sincero. Cuando usted le dice:

“El Ciudadano (Kane) es la mejor pel´picula que se ha hecho en los Estados Unidos.

“Él responde:

“--¡Yes!

“Sin que le brillen de vanidad los ojos. Y es verdad. Naturalmente, usted no estuvo entre los que se salieron cuando se exhibió esa magnífica película. Usted comprendió hasta el último centímetro de celuloide. ¿Verdad?”.




















Welles en 1939, después del escándalo de "La guerra de los mundos"


Welles había estrenado, como director y actor, el clásico "Ciudadano Kane", a la que siguió, en el mismo año que estuvo en Lima, "Los magníficos Ambersons" (1942), película a cuya productora denunció por haber manipulado el contenido, de allí que le tuvo poco afecto. También emprendió otros dos proyectos en 1942, "It's all true", que no alcanzó a culminar por discrepancias con la compañía cinematográfica, y "Tanks", que jamás se proyectó. Entonces Orson Welles se hundió en un periodo de conflictos, insatisfacción y hartazgo. Recién después de tres años presentaría "El extraño" (1945), la historia de un criminal nazí, muy ajustada a la época.


De acuerdo con la biógrafa de Orson Welles, Barbara Leaming, dejó Río de Janeiro el 29 de julio de 1942 y luego hizo una escala en La Paz, Bolivia, por lo que debe haber llegado a Lima en los primeros días de agosto, porque la entrevista que concedió a Alfonso Tealdo apareció el cinco de agosto en "La Prensa". Welles había salido de Brasil "con la sensación de haber sido alcanzado por un rayo", dice Leaming. De modo que no debió ser fácil para Tealdo animarlo a decir algunas palabras. Aquí debió cumplir un papel importante el "pisco sour".

Alfonso Tealdo Simi (Lima, 15 de agosto de 1914-31 de julio de 1988), es uno de los periodistas más influyentes de la segunda mitad del siglo pasado. Fundó publicaciones que sacudieron los esquemas de su época, como "Equipo" (1947), "Gala" (1948), "Ya" (1949), "Pan" (1949) y "El Diario" (1961). Su prosa era incisiva, su verbo ágil y avispado y su estilo deslumbrante. De inclinaciones políticas controversiales, atacó a Pedro Beltrán Espantoso y a su periódico "La Prensa", para luego escribir en "La Prensa" y sacar el diario vespertino "El Diario" con financiamiento de Beltrán. Y en 1976, Alfonso Tealdo aceptó el encargo del dictador Francisco Morales Bermúdez de dirigir "El Comercio", cuando este periódico se encontraba sometido al régimen.




















El polémico Alfonso Tealdo, a mediados de los años ochenta.

En su conocida columna "El Mirador", bajo el título de "Yo no soy nazi", el 26 de mayo de 1944 explicó entonces su posición política. "Yo no soy nazi porque no soy alemán. Yo, tampoco, soy fascista, no obstante el 75 por ciento de mi sangre, porque esencialmente la sangre es el suelo donde uno nace y yo he nacido en el Perú. Yo no soy filatélico y a mi nunca me ha gustado ponerles etiquetas a mis ideales políticos y a mis creencias sociales", escribió: "No soy, de otra parte, un pesiminista que no cree en nada, pero tampoco un optimista que cree en todo".

Paralelamente incursionó en la radio, instalándose como columnista de los programas noticiosos de las emisoras Libertad, Central y Panamericana, donde se le presentaría la oportunidad de conducir "Ante el público", en Canal 13, y "Pulso" y "Tealdo pregunta", en Canal 5. Pronto se convirtió en el mejor, el más respetado y más temido entrevistador. El periodista Hernán Velarde, en su libro "El cronicante: reportajes y narraciones", abordó a Tealdo en plena fama y le preguntó su ardoroso estilo: "--¿Aceptas el título de verdugo de la televisión?--. Me mira con algo que puede ser traducido como: ¿Quispe, están Huamán?. --Me friegan las interpretaciones bastardas. La mía es una línea especial de entrevista, que se opone absoluta y terminantemente a que el elntrevistado retenga la palabra, como el mal futbolista retiene la pelota: no hay en mi actitud ninguna pretendida crueldad mental ni otra paparrucha por el estilo".

Aficionado al boxeo desde adolescente, probablemente el deporte de los puños lo habituó a desafiar frontalmente a su oponente cada vez que lo tenía al frente para interrogarlo. "Él fue el iniciador de ese tipo de entrevistas", explica la viuda del periodista, Lourdes De Rivero, sobrina del ex presidente José Luis Bustamante y Rivero: "Antes, cualquier bromista te hacía cualquier cosa. Alfonso era culto e inteligente, y con mucho sentido del humor, con el que se ganaba la simpatía del entrevistado. Al final, él sabía más que el propio entrevistado. Discutía mucho porque sabía bastante del tema".

Su hija Ana Rosa Tealdo relató un día habitual de Alfonso Tealdo: "Era un hombre muy dedicado a su trabajo. A mí me llevó varias veces a la redacción porque le gustaba compartir lo que hacía. Le gustaba comprar los periódicos muy temprano. Era el primero en abrir los paquetes que llegaban a los quioscos. Mi padre era un hombre muy sencillo, algo que mantuvo incluso cuando lo nombraron director de El Comercio. No recibía regalos de nadie y tampoco se aprovechó de su puesto. En esa época continuó manejando su viejo Volkswagen".

A pesar del éxito que alcanzó como director, editor, columnista y entrevistador en radio y televisión, Alfonso Tealdo siempre destacó el episodio de la entrevista con Orson Welles como uno de los mejores de su carrera. Será por los piscos sour que liquidó con el director de cine. O porque consiguió sorprender al gigante de la cinematografía con peculiares preguntas. Como en el siguiente fragmento:

"Los ojos se prolongan en arrugas cuando piensa.

"--¿Cree usted que hay vida en Marte?

"Y ríe estrepitosamente. Como un muchacho.

"--¿Y entre nosotros, aquí, en la Tierra?

"Y se quedó callado, dramáticamente.

"--Y ese famoso pánico, allá en Nueva York, cuando usted transmitió una audición, simulando que los marcianos nos habían invadido, ¿a qué lo atribuye usted? ¿A la técnica de la radio o al carácter del hombre norteamericano?

"--¡Protesto!

"Él cree que cada pueblo está dominado por un instrumento. En estados Unidos es la radio y nada más.

"--Aquí, en el Perú... ¿Cree usted?

"Y él nos dijo que sí.

"Y ríe. Marte, para él, es su principal motivo de risa.

"--Yo le hice un gran daño a la radio --nos dice--. Antes de mi obra sobre la invasi´pon de los marcianos, se creía que era verdad lo que la radio decía. Después, no.

"--¿Y usted estaba seguro de provocar un pavor colectivo de esas proyecciones?

"--Sí.

"--¿Por el carácter del pueblo norteamericano? ¿O por...?

"--¡Protesto!".

A Alfonso Tealdo le disgustaban las frases gradilocuentes, en particular si se trataba de hablar de la profesión de periodista. Así que es mejor citar lo que escribió en su columna
"El Mirador", en "La Prensa", el 22 de abril de 1944: "Se nace para muchas otras desgracias, pero no se nace para ser periodista". No hace falta ni una palabra más.


miércoles, 16 de septiembre de 2009

Mala educación


Las notas escolares y universitarias de Víctor Quispe Palomino,
el terrorista más letal y más buscado en el Perú


"Hacía años que Osama Bin Laden había formado Al Qaeda
y en la CIA y el FBI no solo nadie conocía esta organización
sino que tampoco habían oído hablar de Bin Laden. Un grave error".

“Contra todos los enemigos”, Richard A. Clarke,
ex zar contraterrorista de EEUU.


Una investigación de Andrea Fonts,
Tania Misagel
y Luisa Jabiles*.

En una guerra no convencional, es imprescindible conocer a fondo al contrincante. Víctor Quispe Palomino es el terrorista más temido y más letal del momento, pero también es el menos conocido. De hecho, la carencia de información sobre el llamado camarada “José” implica una enorme desventaja para las fuerzas de seguridad que procuran su captura. Salvo algunos datos genéricos sobre su origen y sus antecedentes criminales desperdigados y a veces erróneos, los organismos contraterroristas de la policía y de las fuerzas armadas saben poco del pasado de Quispe, el líder político, militar e ideológico de la facción de Sendero Luminoso que actúa en el valle de los ríos Apurimac y Ene (VRAE). Desde que el 30 de agosto del 2008 el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA) inició la “Operación Excelencia 777” para darle caza, el grupo de Quispe ha infligido medio centenar de bajas a los efectivos de seguridad y ha destruido un helicóptero Mi-17 de fabricación rusa, mientras que oficialmente no hay noticias de la captura o muerte de algún senderista importante y mucho menos del camarada “José”.

Sun Tzu, el clásico chino del arte de la guerra citado frecuentemente por los maoístas, como Abimael Guzmán y ahora por Víctor Quispe, recomienda que para derrotar al enemigo conocerlo es una prioridad, de lo contrario este tendrá ventaja sobre su contraparte, y por lo tanto, la posibilidad de la victoria. Aplicando el mismo principio, el Taller de Periodismo de Investigación se planteó la tarea de documentar la desconocida vida de Víctor Quispe Palomino antes de convertirse en el camarada “José”, el terrorista más buscado del país y por el que el gobierno ofrece una recompensa de aproximadamente 170 mil dólares. El objetivo no resulta fácil ni mucho menos.

Se sabía genéricamente que Quispe es natural de Ayacucho y que había estudiado en la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga. Sin embargo, en los archivos periodísticos no existía precisión sobre la fecha en que nació, lo que dificultaba señalar un ámbito de búsqueda. Fuentes de la Dirección contra el Terrorismo (Dircote) de la policía facilitaron el dato exacto sobre el día en que Quispe vino al mundo: el primero de agosto de 1960. La policía antiterrorista también habilitó otra información de importancia: estudió secundaria en el Colegio de Aplicación Guamán Poma de Ayala y antropología en San Cristóbal. Las fuentes también aportaron los nombres de sus padres, Martín e Irene, lo que permitió evitar la confusión por homonimia, teniendo en cuenta que Quispe es el apellido de origen quechua más difundido en el Perú, como es el caso del español Pérez. Con estos datos el ámbito de la indagación se acortó: podría haber ingresado en la universidad entre los años 1976, 1977 y 1978. Resultaba menos trajinado que buscar una aguja en un pajar.

CUNA DE GUERRA

Con el campo de investigación más definido, contamos con la colaboración del periodista huamanguino Elías Navarro Palomino, con quien se coordinó la incursión en los archivos de la San Cristóbal. La clave estaba en que en los años 70 el alumno para matricularse debía adjuntar documentos como los certificados de estudios de la secundaria, antecedentes policiales y la partida de nacimiento. Pero además, en esa época los alumnos estaban obligados a proporcionar fotografías. Al momento de comenzar la investigación, las autoridades contaban con una sola imagen de Víctor Quispe Palomino que correspondía a la primera y única detención que había sufrido. Si hallábamos su expediente, tendríamos acceso a información clave para construir un perfil del personaje.

Pero, lamentablemente, las autoridades de la San Cristóbal primero pusieron reparos y luego se opusieron tenazmente a suministrar la información requerida. Ni siquiera aceptaron hacer la búsqueda. La barrera burocrática impidió avanzar durante cuatro meses. Mientras tratábamos de superar la valla, continuamos consultando a otras fuentes, como organismos de inteligencia policial y militar, que tenían pocos datos disponibles, y a familiares de Víctor Quispe Palomino, que no dijeron mucho porque se sentían amedrentados por las fuerzas de seguridad. Hasta que, finalmente, superamos el obstáculo.

Elías Navarro comunicó que los datos que le entregamos habían facilitado el hallazgo del expediente de Víctor Quispe Palomino. Un contacto clave en el bosque burocrático estuvo dispuesto a colaborar. Luego de algunas semanas de incertidumbre, poco a poco salió a la luz, después de más de 30 años, el archivo del camarada “José”. Ni siquiera los organismos de inteligencia de las fuerzas del orden contaban con semejante acervo documental.

Lo primero que obtuvimos fue la partida de nacimiento. En efecto, en el archivo de la universidad estaban en un solo paquete este documento y los certificados de estudios del primero al quinto de secundaria, además del registro de notas de las asignaturas que Víctor Quispe estudió en la carrera de antropología en la Universidad San Cristóbal de Huamanga. Un verdadero tesoro periodístico pero también de inteligencia.



La partida de nacimiento original de Víctor Quispe Palomino (Archivo "Garganta Profunda").

La partida decía que el hijo de Martín Quispe Mendoza, de 32 años, en aquella época, y de Irene Palomino Altamirano, de 22 años, nació el primero de agosto de 1960 en una localidad llena de simbolismo, Chuschi, distrito de la provincia de Cangallo, donde Abimael Guzmán Reinoso inició la lucha armada, el 17 de mayo de 1980. Coincidentemente, por los días en que tuvimos acceso a la información, la organización de Quispe atacó la base de la policía de la localidad de San José de Secce, una de las vías de acceso al VRAE. El atentado, que le costó la vida a tres policías y a dos civiles, y a la organización subversiva al menos a dos de sus hombres, se registró precisamente la noche del primer de agosto. Quispe, como su mentor Abimael Guzmán, celebraba su cumpleaños con ataques terroristas.

BAJO RENDIMIENTO

Irene Palomino dio a luz en su propia casa, en la calle Quispillaccta. Los padres del futuro camarada “José” declararon que eran naturales del poblado de Umaru, de la jurisdicción distrital de Vischongo, provincia ayacuchana de Vilcashuamán. Umaru también tiene un fuerte simbolismo en la parafernalia ideológica de los senderistas. Allí Guzmán constituyó el Yenán senderista. Es decir, la primera zona liberada y la semilla de la utópica República Popular de Nueva Democracia (RPND), que el “presidente Gonzalo” pretendía construir una vez que tomase el poder. Martín Quispe era hermano de Eladio Quispe Mendoza, detenido el 15 de septiembre de 1983 por el Ejército, que lo acusaba de pertenecer al cogollo que inició la lucha armada de Sendero Luminoso. Eladio Quispe es uno de los desaparecidos en el cuartel Los Cabitos, en Huamanga. En el libro “Muerte en el Pentagonito”, de Ricardo Uceda, el ex miembro del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), Juan Sosa Saavedra, reconoce que participó en el secuestro y eliminación de Eladio Quispe. La viuda de este, Guadalupe Ccallocunto Olano, que organizó un movimiento de derechos humanos, la Asociación Nacional de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Ejecutados (Anfasep), también fue plagiada y desaparecida por los militares, el diez de junio de 1990. Como se verá, no son los únicos muertos en la familia de Víctor Quispe Palomino.

A diferencia de Guzmán, Quispe no destacó como estudiante, ni en la secundaria ni en la universidad, de acuerdo con los certificados de sus estudios en la secundaria y en la universidad. Su perfil no encaja con el patrón del dirigente marxista-leninista-maoísta intelectual, lo que se refleja en los pocos documentos que suscribe como jefe de la facción senderista que comenzó a dirigir después de la captura de Óscar Ramírez Durand, el 14 de julio de 1999. Poco después, Víctor Quispe tendría su bautizo de fuego cuando emboscó un helicóptero Mi-17 del Ejército, el dos de octubre del mismo año, en la localidad de Anapati, en Satipo, Junín.

Ese mismo hombre que ahora es la pesadilla del Estado peruano, estudió el primer año de secundaria en la Gran Unidad Escolar Mariscal Cáceres, en 1972. Estas fueron sus notas: Castellano, 11; Inglés, 12; Geografía, 11; Historia del Perú, 11; Historia Universal, 11; Religión, 12 (que recién aprobó en el periodo vacacional del año siguiente); Matemáticas, 11; y Educación Artística, 11. Obtuvo un promedio ponderado de 11.3, lo que indica que pasó ajustadamente. En el resto de la secundaria, Víctor Quispe Palomino estuvo muy por debajo del alumno aprovechado.

Certificado del primer año de secundaria, con un pobre promedio de 11,3. (Archivo "Garganta Profunda").

El segundo de secundaria lo cumplió en un semillero de senderistas: el Colegio de Aplicación Guamán Poma, perteneciente a la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, en Ayacucho. Mejoró, pero no en las materias más exigentes e importantes. Obtuvo un 15 en Religión, 14 en Inglés y 13 en Historia del Perú y Educación Artística, respectivamente. Alcanzó el promedio de 12.3.

Certificado del segundo año de secundaria, con un promedio de 12,3. (Archivo "Garganta Profunda").

Al año siguiente, tercero de secundaria, sufrió un bajón. De las 10 asignaturas que tomó, seis aprobó con 11, dos con 12, una con 13 y otra con 14. Su promedio fue un pésimo 11.7. Incluso desaprobó Historia del Perú y tuvo que rendir examen en periodo de vacaciones de verano.

Certificado del tercer año de secundaria, con un mediocre promedio de 11,7. (Archivo "Garganta Profunda").

El certificado de cuarto año de secundaria confirma que el adolescente Víctor Quispe Palomino era un alumno mediocre. De las 12 materias que estudió, la mayor nota, 14, corresponde a Educación Física, una de las asignaturas más fáciles.
Esta vez desaparecieron los 11, pero su promedio anual fue de 12.4. Algo es algo. Pero reprobó la asignatura de Física, que pudo salvar al año siguiente.

Certificado del cuarto año de secundaria, Quispe nunca destacó como estudiante. (Archivo "Garganta Profunda").

Otra vez bajó de promedio en quinto de secundaria, en 1976. Lo máximo que obtuvo fue un 13. Cursó 13 asignaturas, cosechando un promedio anual de 12. Con las justas, como se dice. En conclusión, Quispe no fue precisamente un estudiante aprovechado. Jamás brilló. Nadie lo recuerda como un gran alumno. Se perdía en la grisura. Eso es lo que revelan sus certificados.

Certificado del quinto año de secundaria, Quispe remató con pobres calificaciones. (Archivo "Garganta Profunda").

No obstante su pobre desempeño en la secundaria, a Víctor Quispe Palomino, el fiero terrorista que ordena rematar a los heridos y decapitar a los oficiales fallecidos en combate, no le resultó difícil ingresar a la Universidad San Cristóbal de Huamanga. Los resultados fueron tan pobres como en el colegio Guamán Poma de Ayala. Entre abril de 1977 y diciembre de 1979 estudió Antropología. Quizás estaba más interesado en aprovechar el ambiente universitario para captar alumnos dispuestos a integrarse a lucha armada. Se debe recordar que Guzmán forjó el Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso en el claustro ayacuchano, de donde también salieron numerosos militantes.

PREPARÁNDOSE PARA EL CONFLICTO

De las seis asignaturas en las que aplicó, obtuvo una nota “B” (entre 14 y 16) en quechua, que es la lengua de sus padres. En las otras cinco se ganó una “C” (entre 11 y 13). En el segundo ciclo, de las seis asignaturas en cinco le dieron una “C” y desaprobó Ciencias Sociales II con una “D” (entre 10 y 06). Y pasó las seis materias del tercer ciclo con bajas notas. En todas cosechó una “C”.

Las notas de Víctor Quispe en la carrera de Antropología son decepcionantes (Archivo "Garganta Profunda").

El cuarto ciclo fue peor. Tomó nueve cursos, desaprobó siete con “E” (entre 06 y 0) y solo pasó con una “C” Quechua y Ciencias Sociales II, que lo había repetido. El registro de sus notas cerró el 17 de diciembre de 1979, exactamente cinco meses antes que Sendero Luminoso atacara Chuschi, la localidad donde había nacido, dándose inicio a la lucha armada que desató el vértigo de la guerra interna que asoló el país. Víctor Quispe Palomino no retornó a la universidad. Se unió a la lucha armada con su padre y sus hermanos.

“Desconocíamos los certificados de notas de la secundaria y de la universidad”, dijeron dos fuentes de la inteligencia militar: “Con la información contenida será posible tener un mejor perfil del jefe terrorista”.

Las fuentes de la Dirección contra el Terrorismo (Dircote) también destacaron los certificados y sus respectivas fotografías, así como la partida de nacimiento, pero a su vez resaltaron a otros dos documentos que se obtuvieron: el listado de los alumnos que compartieron estudios con Víctor Quispe Palomino en la universidad y un documento manuscrito en el que el futuro camarada “José” solicita al rector del claustro ingresar a la facultad de Antropología. “El primer documento contiene la identidad de los compañeros de Quispe, quienes podrían aportar información sobre el subversivo”, dijeron las fuentes de la Dircote: “Pero el segundo documento es más importante, porque conocemos con certeza la grafía del terrorista. Cuando incautemos manuscritos en el VRAE, ahora sabremos si son del puño y letra de Quispe y por lo tanto determinar si estuvo o no en el lugar mediante un peritaje grafotécnico. Desde que abandonó la universidad para unirse a la lucha armada, no se conocían manuscritos de Quispe. Es un hallazgo impresionante”.

Víctor Quispe solicita con puño y letra y rúbrica ingresar a la universidad. (Archivo "Garganta Profunda").

Fuentes de la policía antiterrorista han registrado el itinerario del Víctor Quispe una vez que se unió a Sendero Luminoso, a instancias de su padre. El siete de agosto de 1982, poco después de haber cumplido los 22 años, Víctor acompañó a su padre en el ataque y copamiento de la comunidad de Umaru, justo cuando la población se preparaba para festejar a su patrono San Antonio de Padua. Poco después, Víctor Quispe intervino en el ataque al puesto de la policía de Vilcashuamán, provincia de Cangallo.

Pero el verdadero bautizo de sangre se produjo el tres de abril de 1983, cuando fue parte de la masacre de 69 campesinos de Lucanamarca, crimen masivo autorizado por el propio Abimael Guzmán. Víctor Quispe fue identificado por la policía como uno de los agresores. Cuando Abimael Guzmán y la cúpula fue procesada y condenada por el crimen masivo, el nombre de Víctor Quispe Palomino se escuchó varias veces en las audiencias señalado uno de los cómplices. En el mismo año, según fuentes policiales antiterroristas, Martín Quispe, padre de Víctor, moriría en una confrontación con las fuerzas del orden. Pero los familiares de Martín Quispe afirman que murió debido a una enfermedad.

COMPAÑEROS DE AULA







































































Actas de estudios de la mayoría de aulas en las que estudió secundaria Víctor Quispe,
lo que permite establecer quienes fueron sus condiscípulis (Archivo "Garganta Profunda").



En el archivo de la Dircote, se le atribuye a Víctor Quispe haber intervenido en el asesinato de siete campesinos en Carhuanca, en marzo de 1983; en el enfrentamiento con la policía en Sacsamarca, en mayo del mismo año; en el asalto a los puestos policiales de Cabana, Andamarca y Anucará, en octubre de 1983; y en la conducción del asalto al puesto policial de Huancasancos, en julio de 1984,. El cuatro de abril de 1985, Víctor Quispe fue detenido por primera vez y liberado, increíblemente, por falta de pruebas. De esa fecha es la única fotografía que circulaba del camarada “José”.

Fuentes de inteligencia afirman que Víctor Quispe mantenía vinculación directa con la cúpula terrorista, debido a que su padre y su tío fueron parte de la histórica “Primera Escuela de la Guerra Popular”, a la que se le confió el inicio de la lucha armada, y que por eso tuvo acceso a Margie Clavo Peralta, quien a su vez lo relacionó con Augusta La Torre Carrasco, “camarada Norah”, la esposa de Abimael Guzmán.

La familia de Víctor Quispe Palomino era dueña de una chacra en la localidad de Selva de Oro, distrito de Río Tambo, en la provincia de Satipo, zona perteneciente al VRAE. Allí, sostienen tanto las fuentes policiales como militares, Martín Quispe Mendoza entrenaba a sus hijos Víctor, Jorge –el número dos de Sendero Luminoso en el VRAE-- e Iván. Desde esa época, “José” conoce el VRAE como la palma de su mano, una de las grandes ventajas que tiene respecto a las fuerzas de seguridad. El letal jefe terrorista también confiaba en que se conocía poco sobre su pasado, pero eso se acabó. “José”, quien se autotitula conductor de la “guerra popular” que pretende conquistar el poder, no es el enemigo ilustrado, pensante y cerebral que creían las fuerzas de seguridad. Sus calificaciones de la secundaria y la universidad así lo demuestran. Ahora lo sabrán incluso sus seguidores.


jueves, 14 de mayo de 2009

La increíble pero nunca contada historia de Leonidas Rivera, encarcelado por el general Odría por haber publicado una crónica sobre Evita Perón



Los dictadores
no tienen sentido del humor


Por: Cristóbal Samardzich.



El general peruano Manuel Arturo Odría se comparaba con el general argentino Juan Domingo Perón, y la esposa del dictador peruano, María Delgado de Odría, imitaba abiertamente a Eva Duarte de Perón, Evita, cónyuge del mandamás de la Casa Rosada. Por eso, cuando el semanario “Buen Humor” publicó un artículo biográfico sobre Evita que destapaba sus orígenes y ambiciones de poder, Odría interpretó que la ofensa a la mujer de su amigo también afectaba a la suya, así que ordenó encarcelar al fundador y propietario de la revista, Leonidas Rivera Calmet, reputado periodista y diputado por Lima. Ni siquiera la inmunidad parlamentaria y el hecho de ser representante del odriísmo lo salvó del mandato del general.

Leonidas Rivera Calmet, circa 1958. (Archivo de la familia)

El caso no aparece consignado en los libros de historia del periodismo nacional pero está registrado en “The International Law Reports”, un compendio de los procesos judiciales más importantes del mundo que publica la Universidad de Cambridge. El 19 de abril de 1951, “Buen Humor” puso en circulación una crónica que relataba la vida de Eva Perón como artista de segunda categoría, su increíble ascenso al poder al vincularse con coroneles argentinos –entre los que se encontraban el que sería su marido, Perón—y el derroche de dinero en vestidos, zapatos y joyas, mientras pregonaba a las masas que era una luchadora social. El 20 de abril, al día siguiente de ponerse a la venta “Buen Humor”, al mismo tiempo que por toda la ciudad agentes del gobierno confiscaban los ejemplares que encontraban a su paso, un grupo de ocho policías irrumpió en la casa del dueño de la revista, el diputado Leonidas Rivera. El legislador no estaba en casa y su esposa no pudo impedir que la fuerza pública cargara con todas las copias del semanario que guardaba su esposo.

Al enterarse del hecho, el mismo día de la incursión policial Rivera rechazó la arbitrariedad ante el ministro de Gobierno y Policía, Ricardo de la Puente y Ganoza, enviándole una furibunda carta. Por tratarse de un parlamentario oficialista, y de un periodista reconocido, De La Puente se comunicó con él para ofrecerle disculpas en nombre del régimen y le informó que los policías infractores habían sido sancionados severamente y relevados de sus puestos. No era verdad. Menos de 24 horas después, el sábado 21 de abril, los agentes gubernamentales reaparecieron en la vivienda del diputado Rivera, entre ellos algunos de los agentes supuestamente castigados por mandato del ministro De La Puente, y se lo llevaron preso a empellones bajo la acusación de haber puesto en peligro la seguridad de Perú y Argentina con la publicación de una crónica supuestamente calumniosa que hablaba del pasado de Eva Duarte, la mujer del general Perón, amigo íntimo de Odría.

EL ÚNICO INMUNE

Cuando lo arrestaron, Leonidas Rivera era diputado por Lima e integraba la agrupación odriísta Acción Parlamentaria. En realidad, los odriístas lo habían reclutado a sus filas por su popularidad como periodista. Rivera era un independiente. Por esta razón, no obstante pertenecer a la fracción oficialista, Rivera satirizaba a la dictadura en “Buen Humor”. No era un odriísta rabiosamente militante como el resto. Esto explica por qué el Congreso, cuando se supo de su detención, no protestó por la vulneración de la inmunidad del legislador que sin juicio previo había sido extraído de su casa y recluido en el Panóptico como un vulgar delincuente común.


La nota original sobre Evita publicada por "Life", en 1950.

La captura se produjo un sábado, un día que normalmente no funciona el aparato estatal, pero para el caso de Leonidas Rivera, la Corte Superior de Justicia de Lima hizo una excepción, porque las dictaduras siempre funcionan como un reloj para eliminar a sus enemigos. La justicia ordenó la detención del periodista motivada por la denuncia que formuló en nombre del régimen, el ministro de Justicia, Alberto Freundt Rossell, quien lo acusó de haber cometido el delito contra el Estado y la Seguridad Nacional. Freundt había presentado la acción el mismo sábado 21 de abril. Y en un instante en ese día no laborable la corte le abrió juicio a Rivera por un cargo gravísimo para la época. La Cámara de Diputados no solo no formuló ningún pronunciamiento contra la violación de la libertad de prensa sino tampoco cuestionó la intromisión del fuero parlamentario.



Parte del amplio despliegue sobre Evita Perón que hizo la revista "Life".

Leonidas Rivera después escribió que algunos colegas le contaron lo que había sucedido: “Odría había llamado a Palacio de Gobierno a todos los representantes para notificarlos: ‘No pueden ustedes defender a Rivera. El que lo haga correrá la misma suerte. Rivera ha delinquido, ha expuesto al país a una guerra, ya que ha atentado contra las relaciones exteriores del Estado. Así es que, ¡cuidado con levantar la voz! El que lo haga será desaforado”. Rivera también relató el episodio cuando un periodista le preguntó al dictador sobre la inmunidad del diputado detenido. “Aquí el único inmune soy yo”, contestó Odría. Estaba claro que él había ordenado encarcelar al diputado y periodista. Lo increíble es que Rivera no escribió ni una sola línea del artículo sobre Evita Perón. Para un dictador que ganó unas elecciones presidenciales en las que era el candidato único –sacó de juego a sus competidores poniéndolos fuera de la ley--, meter preso a un periodista debe haber sido poca cosa.

QUÉ IMPORTA, IGUAL VA PRESO

Leonidas Rivera Calmet era el fundador y propietario de “Buen Humor”, pero en el momento del incidente la dirección la ejercía Augusto Rázuri Seminario, su gran amigo, que cuando ocurrieron los hechos no contaba con la mayoría de edad y por eso se salvó de la prisión. Al ser detenido, en su defensa Rivera alegó que el autor de la crónica biográfica de Eva Perón no era él sino que se trataba de la reproducción de un artículo del diario “La Unión”, que se publicaba en la localidad liberteña de Pacasmayo. “La Unión” divulgó el artículo en tres partes, el siete, ocho y nueve de marzo de 1951. Por si fuera poco, el texto sobre Evita Perón era la traducción del reportaje titulado “An Intimate View of Eva Peron” (Una mirada íntima a Eva Perón), que sacó a la luz la prestigiosa revista estadounidense “Life”, el 11 de diciembre de 1950. Leonidas Rivera estaba preso por un artículo que no había escrito, mientras que a los directores de “La Unión” y “Life” no les había pasado nada.

"La Unión", diario publicado en Pacasmayo, La Libertad,
reprodujo en español el artículo de "Life" antes que lo hiciera "Buen Humor".


“El artículo lo trajo a ‘Buen Humor’ un colaborador de la revista, el médico y poeta Nicolás Eliseo Cavassa”, recordó Augusto Rázuri: “Había estado en Pacasmayo de vacaciones y se encontró con los artículos publicados por ‘La Unión’. Trajo los recortes y se los entregó a Leonidas Rivera. Conversamos sobre el tema y nos pareció interesante y lo publicamos en dos páginas de ‘Buen Humor’. No sabíamos que Odría se iba a molestar tanto”.

La historia publicada originalmente por la revista “Life” era una exploración biográfica de cómo Eva Duarte saltó de los bajos fondos de la farándula a la Casa Rosada, sede del gobierno argentino. En una época en que la figura de Evita era casi santificada, “Life” expuso la historia no contada de su vida: “La antes pobre y maleducada muchacha, nacida fuera de matrimonio, que ha escalado a tan magníficas alturas, ha decretado que la tortuosa línea de sus ascendientes sea ocultada de la vista del pública”, señaló la publicación: “Cuando tenía 16 años, se dirigió a Buenos Aires para hacerse artista. La vida en los bajos niveles del ambiente teatral de la capital fue áspera y dura, y el talento artístico de Evita era muy modesto”.

Luego, “Life” retrató en lo que se había convertido la muchacha pobre de provincia después que su marido se convirtió en presidente: “Evita ha cambiado considerablemente desde que se convirtió en primera dama. En una cosa sobre todo: se viste mejor, lo que no es sorprendente en vista de que gasta hasta 40 mil dólares o más al año en ropa de los modistos de primera línea de París. Evita compra hasta una docena de trajes al año. En la última primavera le compró cinco vestidos a Balmain, y tres a Dior, Fate y Rochas”. No era precisamente la imagen de Evita que idolatraban las masas.

“El artículo sobre Eva Perón no tenía mayor importancia”, relató Augusto Rázuri: “Lo publicamos en la página central, algo que no siempre se hacía. Leonidas entonces era diputado y estaba cansado, tenía poco tiempo para escribir artículos. Así que esa crónica la pusimos como un relleno. No era un artículo de la personalidad de la revista, ya que ‘Buen Humor’ publicaba notas cortas y artículos festivos. Ni siquiera lo anunciamos en la primera página”. El dos de julio de 1951, el fiscal Julio Villegas le dio la razón a Leonidas Rivera al señalar que la intencionalidad del periodista y diputado no fue amenazar la seguridad nacional y, además, el artículo tampoco había sido escrito por él. Pero el 26 de julio, el Tercer Tribunal Correccional de Lima desestimó la posición del fiscal Villegas y condenó a Rivera a cuatro meses de prisión. La Corte Suprema ratificaría la sentencia, el 23 de agosto.



Leonidas Rivera Calmet, en Lima, circa 1950, durante una ceremonia con su hermano Federico.
(Archivo de la familia)

De los 120 días que estuvo enclaustrado, 117 las pasó Leonidas Rivera recluído en el hospital de la policía debido a problemas gastrointestinales. Y por un artículo que nunca escribió.

Era obvio que al castigar el dictador Odría a Leonidas Rivera Calmet, estaba advirtiendo a la prensa qué les pasaba a los periodistas que osaban criticar al gobierno y a sus amigos. Lo que le ocurrió a Rivera se produjo tan solo nueve meses después que el golpista Odría se legitimó mediante unas fraudulentas elecciones en la que él era el candidato único. Odría gobernó ocho años.

MERECIDO PRESTIGIO

En los años 20, Leonidas Rivera cosechó fama por sus eruditas, sabrosas y coloridas crónicas taurinas que publicaba en el periódico “La Crónica”. Nacido en Lima el 12 de enero de 1895, sus opiniones eran tan apreciadas que los toreros Adolfo “El Nene” Rojas y Antonio Bienvenida le pidieron que los apadrinara. Sus primeros libros precisamente los consagró a la tauromaquia, entre ellos “Tres figuras cumbres del toreo de ayer”, “Joselito en Lima y su temporada en Acho en 1919-1920” y “Charlas de evocación taurina, semblanzas, competencias, apodos y anécdotas de toreros célebres”. Pero también era un costumbrista a la vieja usanza. Escribió varias obras de teatro que fueron puestas en escena entre 1935 y 1940, como “Toda una vida” y “Barriga llena, corazón contento”, que se presentaron con actores de primer nivel de la época, entre ellos Carlos Rebolledo, y en locales de moda, como “Excélsior”, “Campoamor” y el “Teatro Segura”. Y sin embargo, también le dedicó mucho tiempo a la crónica parlamentaria, y destacó por su afilada pluma y cáustico punto de vista.

Uno de los primeros ejemplares del semanario, del 17 de noviembre de 1931.

Entusiasmado por el terreno fértil para la sátira que ofrecía la política peruana, el 29 de mayo de 1931 lanzó “Buen Humor”, bajo el lema: “Todo se ha perdido menos el humor”. Algunos años después, cuando estaba en la cárcel, Leonidas Rivera comprendería que los dictadores carecen de sentido del humor.

Aunque se declaró “semanario político satírico independiente”, “Buen Humor” desde el comienzo tomó partido. No podía ser de otro modo porque comenzó a circular en una coyuntura muy tensa y violenta. El 22 de agosto de 1930, nueve meses antes del debut de la publicación, el comandante del ejército Luis Sánchez Cerro asestó un golpe de Estado al gobierno de Augusto Leguía. Luego, cinco meses después de la salida del primer número del semanario, Sánchez Cerro se declaró ganador de las elecciones presidenciales al vencer al candidato aprista Víctor Raúl Haya de la Torre, que denunció fraude.

En la primera etapa,“Buen Humor” fue abiertamente leguiísta. Y lo era por una cuestión de principios, como escribió Leonidas Rivera: “Defendimos ardorosamente sin perder el sentido risueño a Leguía, cuando casi todos los leguiístas se hallaban desterrados o presos, o se habían escondido. Era defender a un caído que había merecido en vida los más encendidos elogios, pero ahora, anciano, enfermo, pobre y preso, se veía abandonado”.

"Buen Humor" satirizaba con particular entusiasmo a la fauna política peruana.

La detención por dictado de Odría no fue la primera que sufrió Rivera. En 1935, la dictadura del general Óscar Benavides clausuró la revista, mandó preso a Leonidas Rivera y luego lo desterró a Guayaquil, Ecuador. “Mi periódico humorístico alcanzó tal categoría que sus dichos, sus chanzas, hacían cosquilla a unos, mientras a otros, a los de arriba, les creaba muy serios problemas de ‘orden público’”, escribió en su memoria “Yo fui diputado y delincuente”, publicado en 1957. El caso de Leonidas Rivera prueba que los dictadores no tienen sentido del humor.

AFILA SÁTIRA

En el semanario dirigido por Leonidas Rivera Calmet escribían las mejores plumas. Estaban Clemente Palma, hijo del tradicionista; Adán Felipe Mejía, el famoso “El Corregidor”; el poeta Domingo Martínez Luján; el exquisito Ezequiel Balarezo Pinillos; y se daba el lujo de contar en sus filas con el gran caricaturista Julio Málaga Grenet; y José de la Riva Agüero, quien por una temporada dirigió el semanario. Rivera al mando de su publicación satírica, poblada de excelentes caricaturas que ridiculizaban a la fauna política, era un periodista de mucho respeto e influencia. “Era muy culto, leía muchísimo”, rememoró su sobrina nieta, Tula Benavides Rivera: “Mi padre se pasaba horas conversando con él. Lo admiraba por lo que escribía, por lo entretenido que era. Leonidas era un hombre genial, un tipo muy especial”.

“Leonidas vivía en el Parque Universitario, en un edificio de la compañía de cementos Pórtland”, relató Augusto Rázuri: “En el segundo piso, había dos oficinas, una era la vivienda de Leonidas y la otra su despacho”. Tula Benavides describió cómo vivía el periodista con su esposa Paulina Tomi: “Era un departamento antiguo y modesto. Su esposa lo tenía todo arrumado. Ella nunca fue una ama de casa que mantenía bonito su hogar. Y Leonidas siempre andaba leyendo y escribiendo en su oficina de al lado, donde tenía su máquina de escribir”.

Hasta esa casa llegaron los policías para capturar a quien el general Odría consideraba el peor enemigo del Perú. Leonidas Rivera narró así cómo lo aprehendieron: “Los agentes no me trataron bien. Cuando me tomaron preso, me tomaron por asalto. Me cogieron de los brazos. Y de las piernas. De la cabeza y de los pies. Tres me apercollaron bien, mientras otro, el número cuatro, me enseñaba una pistola. Me agredieron. Me dieron de trompadas y yo no pude responder siquiera con otra, porque entre los tres me agarraron. Me trataron como a un f ardo. Como a un fardo parlamentario. Como a un fardo parlamentario inmune”. Ni en las peores circunstancias, Rivera perdía el sentido del humor.

El semanario no solo publicaba excelentes caricaturas sino también se inventaba humoradas, como la condecoración “La Gran Concha”, que se le imponía a los políticos caraduras. Incluso después de la detención de Rivera, “Buen Humor” no dejó de embromar a Odría. Como al dictador le gustaba firmar Manuel A. Odría, la publicación inventó que no ponía su segundo nombre completo porque no le gustaba: Apolinario. “En esa época, en el jirón Carabaya, atendía una vidente, una mujer llamada Apolinaria Flor de la Quinta”, explicó Augusto Rázuri: “Era conocida, y como el presidente firmaba Manuel A. Odría, ‘Buen Humor’, para tomarle el pelo, distorsionó el nombre y le puso Manuel Apolinario”. Hasta hoy se cree que Apolinario es el verdadero segundo nombre del sátrapa tarmeño.

"El Comercio" del 21 de abril de 1951, informando de la ceremonia en Buenos Aires
en la que se encontraron los general Juan Domingo Perón y Zenón Noriega.


Cuando presidía el Tribunal Constitucional, Javier Alva Orlandini citó el caso de Leonidas Rivera en un proceso en el que se amenazaba la libertad de prensa. Alva conocía perfectamente la historia porque la había vivido. También fue víctima del “Ochenio”. “Odría perseguía sin miramiento a quien consideraba su adversario. Y tenía todos los recursos para hacerlo”, explicó Javier Alva: “El Poder Judicial era su instrumento, incluida la Corte Suprema. El Congreso también fue su instrumento. Ambos carecían de independencia”.

El ex director de “Buen Humor” relató que la detención de Leonidas Rivera Calmet se originó en Buenos Aires, Argentina.

A LA ORDEN, MI GENERAL

“Al día siguiente que salió el artículo, el general Perón presidió una ceremonia de develamiento de una escultura de Ramón Castilla en la plaza Gran Bourg, en la capital argentina”, señaló Augusto Rázuri: “Para la ocasión, el primer ministro y ministro de Guerra, el general Zenón Noriega, viajó para estar presente y agradecer el gesto. El acto representaba un acercamiento entre las dos dictaduras”. Era el viernes 20 de abril de 1951. “Tengo entendido que ese día por la mañana el embajador de Argentina en Lima vio el artículo de ‘Buen Humor’ e inmediatamente lo comunicó a su gobierno. Según tengo entendido, el general Perón protestó ante el general Zenón Noriega y amenazó con suspender la ceremonia si no le ofrecía satisfacciones. Noriega prometió que lo haría en el acto. Ese mismo día viernes intentaron detener a Leonidas Rivera, pero no lo encontraron en su casa. Recién lo hicieron el sábado”. ¿Y cómo lo supo Rázuri?

“Cuando nos interrogó la policía, nos dijeron a Leonidas y a mi: ‘Ustedes han comprometido las relaciones exteriores del Estado porque estuvo a punto de cancelarse la ceremonia de Buenos Aires. Perón se molestó mucho con lo que han publicado’. Es por eso que el mismo viernes ordenaron requisar ‘Buen Humor’ y abrirnos juicio. Odría buscó complacer a Perón. Le debe haber prometido: ‘Vamos a meter preso al diputado, al dueño. Y así lo hizo”.

El 22 de agosto de 1951, "El Comercio" destaca el pedido de excarcelación
del fiscal Julio Villegas a favor de Leonidas Rivera.


Javier Alva Orlandini compartió el mismo razonamiento: “Por la exigencia de Perón es que
Odría toma una medida coercitiva e inmediata contra Leonidas Rivera. Perón lo pidió y Odría lo cumplió”, dijo. Tenía que ir a prisión Rivera. “Si a mi me hubieran metido preso, no habría tenido fuerza. Pero Leonidas era el dueño y además diputado, y eso satisfizo a Perón”, apuntó Augusto Rázuri.

El único periódico que defendió a Leonidas Rivera fue “El Comercio”, a pesar de las discrepancias que el dueño de “Buen Humor” mantenía con el decano. Cuando condenaron a Rivera, opinó: “Consideramos que se ha sentado, al ampliar indebidamente la órbita de la penalidad para los delitos de prensa, un funesto precedente que afecta a la libertad de la palabra escrita. (…) Nadie puede prever la gravedad que tendrá en el futuro, el hecho de que los gobiernos puedan llevar ante los tribunales a periodistas que a su juicio perturban las buenas relaciones diplomáticas de nuestro país (…). Con el precedente sentado por la Suprema, difícil será replicarles, como se ha ce en todas las naciones, que la prensa en el Perú es absolutamente libre”.

La Universidad de Cambridge reseñó el caso de Rivera como uno de los más llamativos en la historia.

La prisión había afectado mucho a Rivera. Aunque increíblemente fue procesado y condenado sin haber sido desaforado, el periodista regresó a la Cámara de Diputado pero no de inmediato. Pidió licencia y viajó a España en octubre de 1951. Recién se reintegró el 13 de julio de 1952. Se dedicó a formular proyectos de ley que establecían el pago de los derechos de autor, la promoción de los actores nacionales y la impresión de libros de escritores de renombre. En 1957, al año siguiente del t;ermino de la dictadura de Odría, publicó sus memorias, “Yo fui diputado y delincuente”, un libro de escasa circulación. Rivera dejó en claro que había sido una víctima de la persecución política de Odría. Ese mismo año, reapareció “Buen Humor” con el chistoso encabezado de “Penúltima etapa”, adelantando que le quedaba poco de vida.


Leonidas Rivera Calmet en una reunión con sus familiares en Lima, circa 1958.
(Archivo de la familia).


Obviamente, el semanario volvió a circular una vez que el dictador había pasado al retiro.
No fueron buenos los últimos días del periodista. Tenía un pequeño programa en Radio Nacional de recuerdos costumbristas. Lo que había ahorrado se lo gastó en su viaje a España. “Murió pobre. Le dio infarto y fue velado en el Hospital del Empleado”, recordó su sobrina nieta, Tula Benavides. Murió pobre pero íntegro. No se arrodilló ante la dictadura. Y su caso es materia de estudio.

Cuando emitió un fallo en el Tribunal Constitucional, Javier Alva lo citó como ejemplo: “Desde la segunda mitad del siglo XX, los gobernantes arbitrarios han usado –y en otros lugares del mundo siguen usando—métodos más prácticos, sutiles o no, para manipular a los medios de comunicación”, escribió: “Recuérdese que durante la dictadura del general Manuel A. Odría, en el Perú, los periodistas ejercían su labor sujetos a la ‘espada de Damocles’. Incluso, el director de un semanario, Leonidas Rivera, que era diputado odríista por Lima (elegido en un proceso escandalosamente fraudulento), fue expulsado del Congreso y penalmente procesado por poner, supuestamente, en riesgo las relaciones de nuestro país con la Argentina de Perón”.


Rivera relató su excepcional caso en este libro publicado el 29 de mayo de 1957.

Leonidas Rivera Calmet afrontó la prisión con entereza, y, por supuesto, buen humor. “La mazmorra de la cárcel; el ensañamiento bárbaro hacia mi persona; la festinación de trámites; la flexibilidad de los jueces; los procedimientos seguidos; todo, absolutamente todo, demostró que se tuvo en cuenta únicamente el deseo de satisfacer al señor Odría. Y el deseo de Odría de halagar a Perón. A ese señor Perón que, a través de Odría, ejerció tan funesta influencia en el Perú”, escribió Rivera, y anotó con su conocida chispa: “’Estos hombres son de mamey’, le dije a un amigo mío, por esos días: ‘Esto es canela fina. Canela fina en polvo’. Ya ustedes me entienden”.

Rivera en un homenaje ofrecido por su familia, circa 1960.


EL AUTOR. Si ubicar a un miembro de la familia de Leonidas Rivera, un periodista de quien casi o nadie recordaba, fue lo más difícil, mucho más lo fue identificar a algún ex periodista de "Buen Humor". Jamás se imaginó Cristóbal Samardzich Rizo Patrón que se encontraría con el subdirector de la publicación, Augusto Rázuri, quien cuando ocurrieron los hechos ni siquiera había cumplido la mayoría de edad de ese tiempo, que era 21 años y él tenía 20. "Eso fue lo que lo salvó de la prisión", afirma Cristóbal quien, además, tuvo serias dificultades para encontrar los ejemplares no solo de "Buen Humor" sino también del periódico "La Unión", de Pacasmayo, y de la revista "Life". La búsqueda frenética, sin embargo, dio sus frutos. Otro problema con el que tropezó fue la ausencia de fotografías de Rivera. Ni siquiera en el Congreso, donde fue diputado, había una imagen. Recién cuando fueron identificados y detectadas las direcciones de sus sobrinos nietos, pudo tener acceso a las apreciadas fotografías. Gracias al duro trabajo de Samardzich, se ha rescatado del olvido una extraordinaria y pintoresca historia y también un episodio del más brutal abuso del poder.